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En cuanto a que Twitter educa en la esencialidad, me parece una exageración. Con ciento cuarenta caracteres ya se corre el riesgo de ser prolijo. Desde luego esta información “Al principio. Dios creó el cielo y la tierra. La tierra era algo uniforme y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios aleteaba sobre las aguas” es digna del premio Pulitzer, porque en 158 espacios (y solo 129 caracteres) dice exactamente lo que el lector querría saber. Pero se pueden decir de forma mucho más breve cosas de gran agudeza. (“Perder a unos de los padres puede ser un accidente, perderlos a los dos es pura negligencia”, “Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que lo enfurezca más”), de enorme profundidad (“Bienaventurados los pobrs de espíritu porque de ellos será el reino de los cielos”, “Que su hablar sea: al sí, sí; al no, no, no”, “Lo que de esto excede proviene del demonio”, “El hombre es un animal racional mortal”, “No hay que tomar el poder, basta con recogerlo”, “Ser o no ser, esa es la cuestión”, “De lo que no se puede hablar hay que callar”, “Todo lo que es real es racional”, “Gallia est omnis divisa in partes tres”) o frases y conceptos que han marcado la historia de la humanidad, como “Obedezco”, “Veni vidi vici”, “Tiremm innanz”, “Non possumus”, “Lucharemos a la sombra”, “¡Aquí se hace Italia o se muere!”.

Parafraseando a Foscolo, usuarios de Twitter, los exhorto a la concisión.

Umberto Eco. Una reflexión sobre Twitter

Eco, Umberto. “Una reflexión sobre Twitter”. Esos putos rayos cósmicos. En De la estupidez a la locura: crónicas para el futuro que nos espera. Lumen, 2016. pp. 104-105.