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El diagnóstico es bien conocido: la paciencia no es una habilidad muy desarrollada ni muy fomentada por casi ninguna institución actual (familia, sistema educativo, mercado, medios, etc.). Por el contrario, es la velocidad un valor cultural -y antagonista-, que nos lleva a un gran número de problemas emocionales y físicos, intelectuales y sociales. La comunicación interpersonal, los modos de la comunicación oral, la comunicación escrita, la comunicación digital, requieren capacidades específicas en estrecha vinculación con el desarrollo de la paciencia. Una paciencia que dista mucho de la idea de paciencia-mística ya que se trata de una paciencia-habilidad, y como tal, accesible y entrenable: esperar y estar en calma mientras se espera, se puede enseñar y se puede aprender.

Existen tiempos físicos y psíquicos que responden a leyes naturales1, por ejemplo, la imposibilidad de estar en dos lados a la vez2. Aún mediados por tecnologías, habitamos, en el pleno sentido del término, en un solo lugar. El estar aquí y ahora es un principio para la salud y para la comunicación, el mejor modo de evitar la ansiedad y trabajar la paciencia es estar en este momento, es decir, dirigir la atención -conscientemente- a este momento. Ni adelantarse ni atrasarse. Administrar los tiempos y los recursos de los que disponemos y de los que no disponemos, de acuerdo a las circunstancias reales, a las necesidades de los grupos humanos y a nuestras posibilidades. 

Claro que, visto desde la lógica de la velocidad y la inmediatez, suena ridículo. Especialmente cuando observamos nuestra interacción con el ambiente y la tecnología. El abuso de las pantallas tiene consecuencias inmediatas para el cuerpo (dolor de cuello, visión borrosa, tendinitis en la mano del mouse), la inteligencia (pérdida de la memoria para retener datos básicos, dificultad para leer textos largos), el lenguaje (modificación de la ortografía y la sintaxis), la sociabilidad (desconexión con el entorno físico, necesidad de transmitir lo que se está haciendo por redes sociales y necesidad de validación de un otro virtual de ese hacer), y consecuencias a largo plazo en investigación por parte de diversas ciencias. El modo en que vivimos la tecnología, el modo en que nos estamos relacionando con las tecnologías, es contrario al desarrollo de la paciencia y otras habilidades necesarias para la comunicación -mediada y no mediada3-, entre personas.  

Paciente activo

Comúnmente se dice que la paciencia es algo a “tener” por otros: “qué paciencia que te tengo”, pero la primera paciencia a desarrollar es con uno mismo y como consecuencia podremos ejercer paciencia -también coherencia!- con los demás. En nuestra comunicación personal algunas acciones podrían ser, paciencia para:

  • Desarrollar la idea antes de expresarla.
  • Compartir informaciones con otros y esperar feedback.
  • Investigar y escribir antes de exponer.
  • Aceptar el error como parte fundamental de la comunicación.
  • Hablar aún con miedo.
  • Dedicar tiempo a la lectura de textos lineales.
  • Hacer, ver, leer y escuchar una cosa a la vez.
  • Leer el mail entero antes de preguntar.
  • Diferenciar los tiempos de la tecnología y los tiempos de mi cuerpo.
  • Reconocer mis necesidades reales.
  • Renunciar al óptimo.
  • Ser pedagógico.

Ahora bien, planteada la necesidad de ser pacientes con nosotros podemos avanzar con los demás. Paciencia con los otros para:

  • Escuchar lo que dicen en su contexto o intentar reponerlo.
  • Revisar: estoy escuchando a mi interlocutor o estoy escuchándome a mí pensando a mi interlocutor.
  • Fluir, posponer, cambiar de plan, adaptarse.
  • No estar de acuerdo. Acordar.
  • Reconocer los pensamientos y emociones propios, los del otro (empatía!) y actuar en consecuencia.
  • Confrontar.
  • Acompañar en los procesos y dejarse acompañar en los procesos.
  • Disculparse y aceptar disculpas.
  • Entender o aceptar su ritmo.
  • Seleccionar las partes del discurso o de la idea que son válidos cuando se presentan confusos.
  • Conversar cara a cara.
  • Decir las cosas como si fuera la primera vez.

Con lo dicho se puede hacer cultura empresaria, técnica de grupo, método conversatorio, manual de inducción, protocolo de comunicación, saludo de año nuevo, fascículos coleccionables… Sin embargo, aunque existen muy buenas experiencias, el ejercicio-entrenamiento de competencias transversales, entre ellas la comunicación y la paciencia, todavía es muy marginal en la mayoría de las instituciones con capacidad para generar cambios culturales significativos. Las empresas tienen una gran oportunidad de ser agentes de ese cambio.

Imagen: “Patience” by Taieb M.

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  1. “Existen tiempos físicos y psíquicos que responden a leyes naturales” en el sentido de naturaleza humana, de necesidades físicas del cuerpo y de la mente, de necesidades biológicas como dormir, comer, etc. y de necesidades socio emocionales del ser humano.
  2. La física cuántica investiga en este sentido (ver el experimento de Richard Feynman). La ciencia ficción ya colocó personas en lugares distintos simultáneamente infinidad de veces; recientemente Black Mirror “USS Callister” Temporada 4 Episodio 1 juega con clones digitales a partir de ADN.
  3. La comunicación mediada es aquella comunicación que utiliza (media) alguna tecnología (teléfono, chat, etc). La comunicación no mediada es directa, cara a cara sin mediación tecnológica.