«Pensé que me habías escuchado», comunicación y obviedad

No sabemos cómo las cosas son.
Sabemos cómo las observamos y cómo las interpretamos.
Rafael Echeverría

Suponer es uno de los mejores métodos para complicar la comunicación y arruinar relaciones.
Suponer que el otro entendió
Suponer que el otro me vio
Suponer que al otro le gusta
Suponer que el otro recuerda

Suponer es dar por sentado que mi interlocutor interpreta el mundo como yo lo interpreto. Una buena manera de evitar las suposiciones es indagar acerca de lo que la otra persona comprendió de mi pedido, sintió con mi reclamo, necesitó en mi ausencia, expresó con su enojo y así. Al comprobar lo que nuestro interlocutor entiende-siente-piensa, los potenciales conflictos de comunicación se reducen. La mejor forma de comprobar es preguntar con sencillez y honestidad, preguntas como: ¿Te parece? ¿Qué pensás/piensas? ¿Te gusta? ¿Lo harás? ¿Te interesa? ¿Te ayudo? ¿Está listo? ¿Sigo esperando? ¿Podés/Podrás? ¿Qué buscas? ¿Cuál es tu idea?

Conclusión 1: no suponer, mejor comprobar.

El otro aspecto de las suposiciones es la obviedad, sobre todo en los temas que manejamos bien, porque al estar muy familiarizados con ellos perdemos la dimensión de lo que significan para los demás. Por ejemplo, asumir que cierta terminología específica o ciertos datos están siendo comprendidos en la conversación, cuando en realidad no está ocurriendo esa comprensión por parte de quien nos escucha.

Tampoco es conveniente suponer que un asunto es obvio porque conocemos bien a nuestro interlocutor: no existe linealidad en la comunicación, tampoco (e incluso menos) con las personas cercanas. Escuchamos en determinado estado de ánimo, en determinado contexto físico (con ruido, con calor, etc.), en relación a ciertos pensamientos del momento, etc. Muchos problemas surgen del “obvio!”.

Conclusión 2: no asumir que las cosas son obvias, mejor explicar.

Finalmente, las expresiones que comienzan con “pensé”, “creí”, “supuse” no son buenas mensajeras. “Pensé que me habías escuchado…”, es muy probable que lo haya escuchado, pero no lo mismo ni del mismo modo. “Pensé que querías ir…”, en ese momento tal vez sí quería ir, pero ahora no. “Creí que tenías ganas…”, creíste equivocadamente porque nunca tuve ganas.

Conclusión 3: no al pretérito pensé, creí, supuse. Mejor comprobar y explicar. (Salva relaciones laborales y matrimonios).

Imágenes: «Departure of the Winged Ship» (2000 ca) de Vladimir Kush aunque en la red se suponga que es «Barco de mariposas» de Salvador Dalí.

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